Por fin y lograron un presupuestario para cerrar el estatal de $19 mil millones sin aumento de impuestos como exigía uno y sin profundos recortes sociales como pedía el otro

«Es un compromiso presupuestario de todos los lados», dijo el líder de la minoría en el Senado, Dennis Hollingsworth.

Pero lograr un no significa hacerlo en condiciones iguales. Gana el más fuerte.

El incluye la tan ansiada reforma al sistema de pensiones que lo ha venido buscando desde que llegó al cargo. Hasta que por fin logró meterse al bolsillo al sindicato más grande de trabajadores del estado, el Local 1000 del Sindicato Internacional de Trabajadores de los Servicios (SEIU), negociando un contrato laboral que reforma las pensiones de sus 95,000 agremiados.

Se pactó una rebaja salarial de 5% para todos sus trabajadores. En materia de pensiones la propuesta es que todos los empleados estatales nuevos que se contraten a partir del 10 de noviembre del presente año tendrán que jubilarse a los 60 años y no a los 55, como ahora ocurre. Mientras que a los actuales trabajadores les aumenta sus contribuciones en 3%.

El se ha limitado a la aplicación de un guión harto conocido: sacrificar a los sectores mayoritarios, tranquilizar a los inversionistas, achicar el sector público y rebajar salarios.

Con el nuevo los pudieron sacarse de encima molestos impuestos como la que beneficiará a la industria maderera en el norte del estado. Reducir castigos para las corporaciones tramposas con sus reportes de impuestos, además de incentivos fiscales para la industria del cable y software.

Como se puede ver en el nuevo el gana en todo. ¿Los demócratas?, migajas.

Atrapados en las redes del presupuesto ‘sin impuestos’ los no pudieron sacar adelante su propuesta de atraer nuevos ingresos a las arcas estatales, como lo pretendían con la creación de un impuesto a la extracción de y un nuevo cobro al registro de los vehículos.

Se llegó a pensar entonces que la única satisfacción fue haber evitado que el eliminara por completo programas sociales a cambio de concesiones.

Pero ni eso les quedó cuando el hizo recortes adicionales al antes de firmarlo, amparado en el poder de veto que le da su investidura.

Los recortes adicionales más fuertes fueron a los programas sociales. Le quitó $366 millones al programa de asistencia social CalWorks, $256 millones a las guarderías para niños, hijos de padres pobres. En salud, le quitó $52 millones a los programas locales de asistencia contra el sida y $22 millones a la administración de los programas de salud de los condados, entre otros.

Y como «del mismo cuero salen las correas», el dinero quitado lo destinó a la reserva del estado para casos de emergencia.

Los inclinados más a los recortes que a los despidos no lo tomaron a mal, «considerando el hecho de que el plan de era acabar con 430,000 empleos», dijo el líder de la Asamblea, el John Pérez.

Hasta dijeron sentirse bien con el y su política de no aumentar impuestos.

Pero los engañaron. La política de ‘no impuestos’ resultó moneda falsa. Sí hay incremento de impuestos.

¿Cómo puede alguien ocultar que aumentan los impuestos?

Hay múltiples maneras de hacerlo, dice el analista Immanuel Wallerstein.

El modo número uno es incrementar el costo de los servicios gubernamentales.

Si un aumenta la cuota de una solicitud para un documento o una licencia, eso le aumenta impuestos al solicitante.

Si un pospone la edad en que se es elegible para recibir una pensión, eso le aumenta impuestos al pensionado potencial.

El modo número dos es que un elimine un subsidio al que antes estaba comprometido, como el recorte que hace el ‘nuevo’ de 3.6% a los programas de cuidado en el hogar para personas de la tercera edad, invidentes y discapacitados (IHSS).

Si éste era el subsidio a una empresa, eso es un aumento fiscal a la empresa, que con frecuencia pasa a los consumidores. Si el subsidio estaba dirigido a un individuo —por ejemplo el seguro de desempleo—–, eliminarlo o reducirlo le incrementa los impuestos al individuo.

¿Ya ven que se puede aumentar impuestos y… ocultarlos?

La mayoría no entiende que una rebaja de impuestos es en realidad un gasto del gobierno, el cual tendremos que pagar de alguna manera.

Alberto Ampuero es periodista radicado en Riverside. ampueroalberto@yahoo.com.

Leído en: impre.com

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