Acaba su mandato como el segundo más impopular de

Tan sólo el 28% de los californianos aprueban la labor del ‘governator’

Se especula con un puesto como ‘embajador medioambiental’ con

El de podría rodar una película con

arnold-schwarzenegger

El de California, Arnold

A sus 63 años, Arnold se sigue castigando a diario en el gimnasio. Y pese a todo su empeño, reconoce que no hay manera de mantenerse en forma.

La insoportable flacidez afecta también a su musculatura política: la superestrella de se despide de como el segundo más impopular de en el último medio siglo, casi empatado con el infame Gray Davis (el mismo al que relevó en un sonoro golpe escénico).

Tan sólo el 28% de los californianos aprueban la labor de ‘governator’, mientras que el 59% asegura que estaba incluso mejor con el vilipendiado Davis. Con el paro por encima del 12%, en medio de draconianos recortes presupuestarios, ha pagado en sus carnes los efectos de la recesión.

Poco o nada se habla ya de las aspiraciones presidenciales del atípico republicano, con el traje arrugado de político venido a menos.

Arnold podría encajar además una última e indeseable derrota el 2 de noviembre, cuando se somete a referéndum la que aspiraba a marcar el camino a EEUU y que confiaba en dejar como legado.

Los ‘lobbys’ del y del carbón han inundado de dinero para dar marcha atrás y tumbar la ley. El electorado está profundamente dividido sobre la necesidad de fijar un límite de las emisiones (volver a los niveles de 1990 en el 2020) en medio de la que no cesa.

La ex presidenta de eBay Meg Whitman (republicana) y el ex Jerry Brown (demócrata) se disputan ahora el cetro de la devaluada octava economía del mundo, mientras parece debatirse entre dos posibilidades: aceptar un puesto de embajador ‘medioambiental’ con o volver a hacer una película en 3-D con su amigo James Cameron.

«No me cabe duda de que después de llevar las riendas de una potencia económica como California, volverá a hacer películas en Hollywood», vaticinaba recientemente Cameron, con quien trabajó en ‘Terminator’. «En el fondo, siempre le ha encantado hacer cine».

La segunda opción implicaría el traslado a Washington, a la sombra del también alicaído Barack Obama, embarcado en la misión imposible de propagar el mensaje medioambiental frente al escepticismo arraigado de los americanos.

De una manera o de otra, y mientras el cuerpo aguante, seguirá acudiendo a diario al privadísimo gimnasio de su mansión de Brentwood, compartiendo pesas y envidiando los abdominales de su hijo Patrick.

Leído en: elmundo.es

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